Querida tristeza

Tristeza, aquí estás de nuevo.

Como tú, siempre tan linda.

Cómplice de mis fracasos,

amiga de mis desgracias y desventuras.

Estás aquí porque siempre eres bienvenida.

Tu presencia me da una paz rara.

Saberte cerca seduce a mis manos,

a lo que siento y no pienso.

Te extrañaba tanto.

Extrañaba sentirte en mi pecho,

que me tires al suelo para ver una nueva perspectiva,

que te sientes a mi mesa y me alimentes con tu grandeza.

Me hacías tanta falta

porque me conoces mejor que nadie,

tocas para mí “La Patética” de Tchaikovsky

y siempre tengo un lugar sobre tu falda.

Me alegra tenerte de vuelta,

con tu maleta antigua del broche oxidado.

Te preparé el mismo cuarto de siempre,

pero sabes que te prefiero en mi almohada.

Tristeza, cuánto te añoraba.

Quiero pasear contigo por los jardines,

salir a una discoteca cualquiera;

inventar ritmos para bailar contigo.

No me dejes, tristeza

porque demasiada alegría me asfixia

y yo te anhelo tanto, querida tristeza,

porque nadie te quiere, pero a mí me haces feliz.

 

34/14/8/17

Casa

Leave a comment