Jurándome tu boca se escondió tras lo invisible
y aquí en esta distancia te añoraba el beso mío.
Promesas incumplidas que decoran tu camino
y que se ven perdidas, extraviadas, infelices.
Hallazgo en el pasado como algún mingón risueño,
un niño que al mirarlo permanece estupefacto,
mas ya en el presente un zaino de mucho boato
que regresa tiritando a la vereda de mi pecho.
Tal vez el desenlace del amor será estupendo
y sobre nuestra alfombra de pasión tendré tus labios.
No quiero que de angustia vuelva piedra yo mis manos;
tan solo quiero yo ver en tus ojos campo abierto.
14/97
Cidra