En verso sencillo ubicando mi alma,
entre las palabras del pésimo yo.
Tu amor, el valiente Quijote me salva
de las tropelías del charco mayor.
Razón primordial, de importancia concreta;
motivo unigénito, numen, pasión,
suceso moderno en un claro de luna
y se oye la venia bendita de dos.
Por todo poema extraviado, perdido,
de forma inconsciente en la esfera común;
escribo en palabras a aquello perdido
y aquello común repugno en mi oración.
Y es el ser humano Edad Media viviente,
osmosis, retorno, tal vez retroacción;
en lo cartesano, el cuadrante de absisa
que va descendiendo o muestra negación.
Tú, mi Edad Moderna, incursión esperada,
mi Renacimiento, reforma y mi acción.
Mi historia del mundo, mi libro sagrado
y en la ordenada, el cuadrante mayor.
Tú, Alejandro Magno, figura envidiada;
yo, tu hegemonía, talego, expansión.
Y eres también quien bandera ha plantado
en el contemporáneo de mi corazón.
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