Cuando fue mi ventana la autora
de aquel cuadro que el sol engalana
se escondió entre las blancas cortinas,
pues la lluvia de prisa arribaba.
Derramose el granito de arena
que da fin a la espera cansada;
cada grano es un siglo perdido,
la desidia del tiempo a mis ascuas.
Te esperé como estatua de plaza,
en lo inerte de tanta distancia.
Con palomas manchando las ansias,
y los perros ladrando a mi rabia.
No te vi poner pies en el suelo,
tan siquiera en la calle aledaña.
Yo me marcho, con pasos pequeños,
no seré otra leyenda cantada.
15/99
Casa