Soy una extranjera en mi propia vida,
en mi propia piel,
en mi propio cuerpo,
en mi propia cabeza.
Ni el espejo me reconoce,
capta mi imagen,
pero no me devuelve el reflejo,
anula mi cara y mi cuerpo de pera.
Mis pensamientos no son míos,
están en mi cerebro,
juegan con mis neuronas,
pero no saltan a la vida.
Mi sombra no es mía.
Es una figura de alguien que fui,
un recuerdo atado a mi existencia;
la gemela de una mujer que no soy hoy.
Mis huellas no son mías,
porque fui en tren en vez de andar.
Porque vivo en las nubes,
en ellas solo hay agua y yo no soy Jesucristo.
34/15/8/17
JWT