Pecado

Sentada en el rincón donde seduce mi cintura,

en el nadir del mundo o en el cenit de tu cuerpo;

parece ser la luna la sombra que te desnuda

y que me trae tu aroma hacia el sillón de mis adentros.

Dinámico oscilar tiene mi vientre, un vientre necio,

tejido que formó esta sangre mía derramada,

la sangre que reclama abruptamente nuestro encuentro,

aunque un pecado empañe los cristales de la casa.

Detrás de esta ventana delimito mis deseos

y se rompe el misterio que me bebo con tu copa.

El mar me trae tu nombre y se evapora hacia lo eterno

para que seas la lluvia que desciende hacia mi boca.

Volcánica ansiedad, mi pensamiento consumido,

ya pronto llegarás cuando entre luz a mi ventana.

Yo aquí me quedaré sintiendo el frío del olvido

y tú te irás a pie para que el sol bese tu espalda.

17/00

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