Caminar por la recta de enteros y partes
como lo positivo de mi alma de amante
y por más que recorro la recta de antes,
termino al comenzar, como el cero, sin nadie.
El sentir en mi vientre, tu ausencia infinita,
que acrecenta y se expande si palpo tu risa
y no llega a alcanzar mi mente vanguardista,
el escudo que evade tu constante prisa.
Tú te vas de repente y no sé cómo hacer,
¿cometer la osadía de hablarte, tal vez?
¿O aguantarme las ganas de rozar tu piel
en el beso secreto que no te daré?
Te perdí y no te tuve, tan incomprensible
y no sé si mirando a la luna sufriste.
Si al oír un cantar me pensaste y mordiste
tus labios al sentir mi presencia que extingues.
Y no sé lo que guarda tu ingenio en el fondo
o si tu corazón está lleno de orondo.
Si es tu risa sincera o si escondes tu enojo,
si tu cuerpo palpó el calor de otros ojos.
Este estático plan de sentarme en tu olvido
se ha vuelto un sacrilegio, una culpa, un castigo,
pues si no vuelvo a ver esos ojos de lirio
optaría en no ver, que mirar al vacío.
16/99
Casa