Y fui yo quien escribió tu nombre por el Universo,
mas lo borro con el llanto que brotó de mis adentros.
Y fui yo quien puso así su corazón entre tus dedos,
el cual pisas sin saber que te ha querido en desespero.
Y fui yo quien recogió las ilusiones de este suelo,
esos vidrios que aún quebrados recuperan el aliento.
Y fui yo quien esperó con tantas ansias tu velero;
en un mar enfurecido, donde las olas son truenos.
Y soy yo la que no aguanta que la hieran con mentiras;
el olvido me cobija con las manchas de tu vida.
Y soy yo la que no quiere ser la víctima sufrida,
esa que aunque no jugara, de todas formas perdía.
Y fui yo la que te quiso a manos llenas con ternura,
pero el viento me recuerda que eres aire de una bruma.
Y soy yo quien va anhelando que te arrope un buen destino,
que al fin seas tan feliz como es un gato con un hilo.
Y soy yo quien va cayendo en sus rodillas poco a poco
que se encuentran en los vidrios de tu amor tan cruel y roto.
Y soy yo la que sonríe al recordar aquellos días,
en los que éramos los dos los versos de una poesía.
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