A quien es una quimera

Donde estés en soledad por mí enmarcando nuestro encuentro,

dulcemente estupefacto viéndome en la lejanía;

estos ojos no te han visto, ni percibo tu aliento

y aquí sueño una vez más verte llegar a mi bahía.

De rodillas frente a Dios he implorado tu presencia,

pero el tiempo en mi reloj está estancado y sin salida.

Donde estés en realidad sintiendo en ti cómo te sueño,

me palpita el corazón que exige estar en compañía.

Te quedaste a la mitad del monte altísimo del cielo,

pues no has hecho ni la acción de dar un paso hacia mi hacienda.

Estamos equidistantes, yo en el norte del terreno

y tú estás en ese sitio, en una marca tan opuesta.

El amor solo será quien como cúpula nos sirva

y verás que nuestras playas una misma arena llevan.

Tú no estás en el sofá que es el sostén de mi quebranto,

ese sitio en el que tú ya dejarás de ser quimera.

14/97

Casa

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