¿Por qué en este mundo todo tiene nombre
si con nombre y todo un día acabará?
Todo se hace nada desde mi horizonte,
todo es el residuo de mi soledad.
Pálida rapsodia de mensaje pobre,
hecha de palabras que caducarán.
Castillos de arena que miran las nubes,
y que en la mañana serán solo mar.
La mesa manchada de vino de antaño,
de conversaciones que no existen más.
Mesa de barajas y manos temblando,
superficie plana de lo que no es más.
Caminos repletos de huellas de ayer,
hechos de pisadas de gente enterrada;
cuadros en museos y en cualquier pared,
retrato de gente que ya solo es alma.
Árboles rellenos de tanta familia,
que está aquí en la sangre de mi corazón.
Abuelos de muchos, que ya no son nadie,
fulanos de un mundo que ya se olvidó.
Marca la existencia el yugo de ese nombre,
un nombre que un día ni será un recuerdo.
Porque solo un nombre nos va bien a todos
“polvo”, si morimos, “polvo” si nacemos.
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