Ya los sueños son lejanos para mí;
vi pasar temprano la casa añorada,
ese auto que pagando he de vivir
y de prisa el porvenir se arrodillaba.
Esas risas de los niños más que ausentes,
pues mi vientre no ha rozado aquel mañana
de vestir de blanco toda una capilla
para ver si un día la muerte nos separa.
O soñamos demasiado en esta vida,
o hasta el cielo no llegaron mis plegarias.
Y si un día ves que me escapo de aquí
es que el sueño regresó por la ventana.
Cada cual merece aquello que posee
y si el sueño de repente se perdió
ha de ser que lo maté con la tristeza
que en el tiempo en que nací también nació.
Soy solo un vestido negro por ahí,
el vestido para la noche de gala,
que usaría en una noche por venir,
exclusividad de gente adinerada.
Ya no veo el cuerpo tuyo por aquí
en los días que le restan a mi vida.
Y en el marco de nuestra foto feliz
solo hay lágrimas sobre estas mis pupilas.
En la sombra josca al lado de mi cama,
el rincón que guarda toda mi ternura,
lleva el ánimo de haber soñado todo,
todo es nada al verse desde esta negrura.
15/98
Casa