La mentira de la vida

Me engañaron desde el día en que nací

y falsías de este mundo oí en sovoz.

O mintieron los poetas al morir

o aquel bello paraíso se perdió.

Dijo alguien: “podrás encontrar allí

a dos ángeles que enviaría Dios”.

Uno de ellos se marchó lejos de mí,

mas el otro en sus entrañas me llevó.

Y maldigo el día en que me acurruqué

en la caja sin sonidos de aquel ángel,

pues no alcanzo a entender en qué fallé,

de gemela tuve una ilusión de carne.

El perdido tal vez se olvidó de mí

y no sabe que su sangre está en mi sangre.

O se nace para más tarde morir

o se existe para luego ya ser nadie.

Mi misión en esta vida fue sentir

y si guarda Dios mi llanto en su cubeta,

que derrame aquellas gotas sobre mí

pues ni lágrimas en los ojos me quedan.

Si encendiste aquella caja de colores,

en la cual se ve la perfecta familia,

encendiste nuestra tele, esa que esconde,

las mentiras de esta vana y tonta vida.

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Casa

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