Ganaste

Yo te di el vergel que guarda mi simpleza,

tú me diste enredaderas para el alma.

Con mis manos desyerbé aquella vereda

por la que hoy caminas junto a una fulana.

Yo inventé palabras para describirte,

las que usaste para conquistar a otras.

Con mis soplos he alejado a tus eclipses

y hoy el sol broncea la piel de una ladrona.

De exquisito mármol yo vestí tu cuerpo,

con espigas tú cubriste este ser mío,

y arrojaste nuestro amor hacia el infierno,

desde donde tu recuerdo descarrilo.

Y hoy pregunto, a fin de cuentas, ¿qué ganaste?

Yo gané tu adiós y mi liberación.

Mientras tus manos manchadas vaciaste,

yo las mías fui limpiando con perdón.

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