Hipocresía oculta en ideologías

Se fundió tu voluntad metida en las manos ajenas

y te fuiste tú a soñar la ideología que te agrede.

Unos dicen que en el norte hay un tirano que te quiebra,

mas se jactan al decir que los dos mundos te convienen.

Has dejado de ser mía para ser del extranjero

que hoy anhela que tu estrella en gran bandera apareciese,

abdicando a tantos siglos de historia inacabados,

renunciando a la verdad que entre los ríos se te pierde.

¿Y qué dices de aquellos que viajan con tu bandera?

Llevan como escapulario la figura de un machete.

Se marcó con flor de lis la piel del que enciende banderas

con el signo tan temido que el tercermundismo ofrece.

Los que habitan en tu cuerpo juran siempre que te adoran,

pero quieren que seas sitio de una infame tiranía.

Lamentable es el decirte que hoy eres solo una cosa,

pues no tienes una esencia que al mirarte te defina.

¡Oh, Borinquen, madre patria, el escenario de mi vida!

Te quedaste sumergida en este mar que te rodea.

Está equívoco el pensar del borincano que te vende,

pero más errado está el que dejarte sola anhela.

Yo te amo con la sangre del esclavo derramada,

con el alma de un taíno que sonríe desde el alba.

Es hermoso adorarte, coy preciado de mi infancia,

pero, mi patria querida, ¿dónde pones tu esperanza?

14/97

ABPN

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