Un adiós no pronunciado

Antológica es la vida y un reloj marca su suerte;

frente a ella se comienza y frente a ella se concluye;

poseedora de lo hermoso aunque traiga vicisitudes,

pero encierra la tristeza que con furia pisa fuerte.

Un adiós sin pronunciar en la mirada dará a basto

y el mohín que de tu cara brotará será un lamento.

Y aunque en esta despedida el tiempo es un actor funesto,

hoy se marcha para ser fantasma dentro de mi cuarto.

Hasta aquí de aulas alegres, coloridas y risueñas;

se acabaron los cuidados del maestro introvertido,

porque allá aparecerán los sinsabores del destino,

que se mecen en las horas que nos marcan la existencia.

Pronto ubícate en la línea, que la vida por ti espera,

mas tu génesis no acaba con ningún bello recuerdo.

Haz el turno que te lleva hacia la bruma de mis sueños

para así decirte adiós con el pañuelo de mi pena.

15/98

Guagua/ABPN

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