No voy a quedarme sola en la penumbra entristecida
observando un panorama más nostálgico que yo,
escuchando el canto triste de una copla sin sentido
y hundiéndome en la copa venenosa del dolor.
Ya he pasado el puente herido del riachuelo enrojecido,
adornado por las piezas de amargura tapizada;
en el fondo alcanzo a ver un cuadro del sueño perdido,
es la escena de una historia que con pena fue pintada.
Es mi ángel el cautivo de la herida en mi alma,
del recuerdo estampado en un resquicio de mi ser.
Necesito que decoren por completo cuerpo adentro
y que vistan de inocencia cada poro de mi piel.
Soy una pieza vulgar en un museo clausurado,
fui la musa momentánea de alguien que se desquició;
pretendiendo que decoro algún vestíbulo de Francia
y que el gran Pablo Picasso ha sido mi creador.
Sé muy bien que frente a mí hay un abismo muy profundo,
mas mis ojos son ingenuos y camino sin dudar,
y al vacío voy llegando con el paso apresurado,
pero llega mi paloma y no me deja continuar.
Y la luna iluminada lanza un rayo de su brillo;
como soy un ave ingenua voy trinando una canción,
pues yo pienso que ha llegado el astro que todo lo alumbra,
pero es demasiado tarde al notar mi confusión.
Recorrí todo el cielo con mi vuelo apresurado,
pero fue mi enemigo el destino aterrador,
y el rosal que tiempo atrás fue el coy que acurrucó mi cuerpo
me ha clavado sus espinas sin tenerme compasión.
13/97
ABPN