Destrúyeme en tu fuego misterioso y deslumbrante
y rompe el pensamiento de marcharte alguna vez.
Escupe tu pasado con repudio y dale vida
a aquella gran espina florecida en mis porqués.
Si el viento ha desechado su impureza en pleno día
y el río rompe el ruido que se forma por las piedras;
platícame el por qué te estás hundiendo en los destellos
de simple y llana lid que te tortura la conciencia.
Se escucha tu latir vertiginoso y apretado
que da fin al silencio que se colma en tus deseos.
Abdica a la picota y enumera tus fracasos
y exige a la estafeta no entregarte más lamentos.
Destíname al amor que entre tus brazos se presenta
desnudo y transparente que exacerba mi alma amada.
Revive la emoción que adormeciste en el reflejo
que se ha decapitado allá en la horca de tu infancia.
Colócate en lo alto del mogote borinqueño
y cose tu experiencia con las hojas de mi orquídea.
Dibuja tu futuro en los murales de mi cuerpo
que cruza cada mes las nuevas calles de la vida.
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Cupey/Casa