Prisionera de tus ojos he quedado,
cohibida ante la angustia de tu amor,
pues ya tienes quien posea tus suspiros
y quien vista de alegría tu dolor.
Cancioneros de dulzura hay en tus labios
y en tus dedos solo habita la fragancia,
la fragancia de un jazmín engrandecido
que nació como en mí nace la nostalgia.
Al oírte llega la melancolía.
Me laceras al decir una palabra.
Y en el mar dejé escrita en poesía
esos versos que desinflan la esperanza.
Guardaré en mi regazo tantos sueños
y veré con odio a tu niña mimada.
Lograré ser volverme en ti una veleidosa
y saldré de esta novela improvisada.
14/97
ABPN