Cerraré mis labios con la flor de mayo.
Dejaré en el aire el fuego de mi hoguera.
Solo he dado en tu camino un par de pasos,
mas mi ángel me pide que retroceda.
Son tus ojos dos castigos, dos torturas,
son los látigos que me arrancan la luz.
Y me han dejado el pecho con la escarcha
de ese hielo que me quema igual que tú.
Eres una nueva imagen en mi mente.
Un planeta del que no puedo salir.
Esa ola que me cubre desde adentro,
ese viento que despeina mi vivir.
Eres tú un gemido con olor a menta,
que mastico cuando tengo hambre de amor.
Pero ya tu cielo llueve en otro cuerpo,
y en mí llueve solo el eco de tu voz.
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