¿Llegará por mi ventana adornada con dulzura
o vendrá por el sendero sigiloso y perfumado?
Puede ser que llegue a mí cuando el mar pierda toda espuma
o tal vez llegue en un tren como un espíritu de antaño.
Y será tan irreal que existirá solo en mi mente
como una copia perfecta del amor más deseado.
Para mí la perfección son los defectos que no vemos
y las cicatrices que cuentan historias del pasado.
Cantaré como la ninfa mitológica y risueña,
que camina entre las nubes y danzando entre los astros.
Él será el espectador de este espectáculo nocturno
y quien beba en una copa cada gota de mi llanto.
Robaré un rayo de sol para instalarlo en su mirada
y el cielo envidiará ese sfulgor que lleva dentro.
Vivirá en mi corazón cortando espinas con sus garras
y será el más memorable y grato de todo recuerdo.
Cuán hermoso es ese mundo que mi mente ha imaginado,
impaciente ante la espera del amor al cual anhelo.
Lo veré llegar a mí el día menos esperado,
ese día que el destino diga que me lo merezco.
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