El amor no es un rayo de caricias pasajeras,
ni es colina que se eleva hasta la altura de los cielos.
El amor es un gemido encerrado en una espera,
una gota de colores escurrida en el misterio.
No es poema que se guarda en un baúl acolchonado,
ni es la música ligera que va componiendo el viento.
El amor es despertarse y entregarse todo al alba,
es perderse como el río en un océano de ensueños.
El amor mancha los ojos con la miel de su ricura
y te escribe un verso tierno en las pupilas de tu alma.
El amor te hace de nuevo, te hipnotiza y te da vida,
mas te entrega a un cruel insomnio que aunque es malo, te da calma.
El amor no es una lágrima azulada por las horas,
ni es gorrión que deja el nido para irse hacia otro cuerpo.
El amor es procrear en tus entrañas agua viva
y dejar la soledad para ingresar al aguacero.
No es cometa infiel y cruel que te abandona el universo,
no es cariño artificial, no es un hallazgo que lamentas.
El amor es perforar con una danza la lujuria
y saber purificar la soledad de tus vivencias.
El amor no es caminar sobre las nubes del silencio,
ni es comer el bello fruto que describe el escribano.
El amor es el gemido que se duerme en la almohada,
el arranque de locura que se desviste en tu cuarto.
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