En cada gota de lluvia que cae,
en cada estrella que prende un fulgor,
a cada instante del tiempo infinito
por tu existencia doy gracias a Dios.
Y lanzo un suspiro sobre mi almohada
sintiendo en el alma un profundo dolor.
En equidistancia te puedo encontrar
y espero en silencio la flor de tu amor.
Es el resignarme mi única salida
porque tú no sientes lo mismo que yo.
Y aunque mi destino de negro se pinta,
deseo que alcances hallar el amor.
Y esta decepción se escribe en mi historia
y queda prendida en mi corazón,
pues hoy no he podido llenar ese espacio
que en tiempo pasado tu ausencia ocupó.
Y solo era yo ese farol apagado
que con tu llegada la luz consiguió,
mas hoy es de noche en el alma mía,
pues fui solo un cielo, un cielo sin sol.
13/96
Casa